jueves, 15 de diciembre de 2011

EN EL VINO, LA VERDAD



Trabajo en bares, y para demostrarlo diré que un bar no es como una carpintería, una empresa de construcción, o un supermercado. Los bares no son de este mundo, aunque a muchos les cueste trabajo reconocerlo. Los bares son más parecidos a las iglesias. ¿Quieres saber por qué? Pues bien: porque lo digo yo. Son parecidos pero no son lo mismo. Los bares somos mejores. Porque a las iglesias tú vas y te dan el pan, y alguien, que todos sabemos quién es y que me callo de decir por respeto a la autoridad, pues bien, ese alguien y sólo él, se bebe todo el vino. 

En los bares no, en los bares lo sagrado es sagrado y el pan es para todos y el vino también. Sin censuras. La sintonía con el milagro no entiende de escalas sociales, de teatros. Yo puedo decir que he visto a la gente sintonizar con el más allá y no por ello soltar una burrada. Los bares no son de este mundo, en los bares la gente se pone bonita, se pone que sintoniza con dios, conmigo, y con quien sea, pero todo esto es obra y gracia del vino, de ese puntito tan guapo que se cogen algunos cuando les pongo el vino.

Este hecho, el hecho de que los camareros seamos un poquito dadores de la verdad, ya sé que alguien dirá que me da un puntito místico, un rollo espiritual. Yo lo reconozco: los camareros nos parecemos a los curas. Nos parecemos, es decir, es lo mismo pero no es igual. Los camareros somos mejores. Y para demostrarlo lo digo yo, que no sólo acabo de decir lo que he dicho, sino que además de todo y de propina, hay que ver el ratito que he echado, la verdad, si es que me estoy riendo todavía.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

TOMANDO TODAS LAS DESEMBOCADURAS


Me he caído del cielo y ahora voy al revés de todo, entendedme, me pasó que subí para arriba, luego un poco más para arriba, y luego me dejé caer.

Voy por los ríos pero no voy al mar. En el mar estuve hace ya mucho tiempo, cuando me dejé llevar por la corriente. Yo era agua subterránea y rompí la tierra, y me abrí un camino al mar. Allí donde todas las aguas eran una llegué yo, estuve una temporada. 

Y después tomé otra vez las desembocaduras, ahora las estoy tomando, estoy desandando todos los ríos, soy el agua que va a contracorriente, navegando otra vez tierra adentro con una voz muy mía, muy mía pero muy marítima también. Y muy celestial, tan celestial que hay veces en que parezco un santo o un angelito de esos que son muy santurrones, de esos angelitos que hablan con mucha inocencia y después te das cuenta que ni son angelitos, ni son santos, ni son la reconcha de su madre ni nada, que si en su voz hay cielo es porque estuvieron en el cielo, si hay tierra es porque se andaron la tierra, y si hay mar es porque esos locos estuvieron también en el mar, y se hicieron marítimos, tan marítimos que si no tienen escamas ni branquias es porque no las necesitan, porque saben sumergirse, porque saben nadar, que al fin de al cabo y hasta el fin de los tiempos es lo único que importa.

lunes, 22 de agosto de 2011

YO CREO EN LOS MILAGROS


Me gusta un cachondeo, para qué lo voy a negar, unas risas están bien y están mucho mejor si se tiene arte, si hay salero. Porque con un poquito de aquí, un poquito de allí, y un poquito de arte, con un poquito de esto y un poquito de aquello, pues unas risas están mucho mejor, porque logramos subir un escalón más, subimos un peldaño más para arriba en la escalera de las risas, y entonces nos echamos unas burlas.

Y unas burlas sí que sí, unas burlas ponen entre la espada y la pared a cualquiera. Y cualquiera se parte, se mea, se monda y se troncha de la risa por pura sorpresa, porque le hace gracia el sólo hecho de imaginarse al carajote que puso ahí una pared, le hace gracia también ver al otro carajote cómo cogió, desenfundó, y empuñó la espada.

Cualquiera se burla de todo a no ser que sea carajote, eso es lo que quiero decir, que todo es muy gracioso a no ser que uno sea un poquito memo, un poquito necio, porque los memos no saben qué es el humor ni se enteran de nada, son memos, no más, no tienen nada de lo que reirse, te ponen una espada y te ponen una pared, y entonces todo lo que te dejan decir tiene que estar entre medias, entre su espada y su pared, siempre dicen lo mismo, siempre es repetido.

Hay que ver lo que les gusta a los memos repetir, hay que fijarse en lo que les gusta un enterrador, repetir lo que los enterradores ya dijeron. Repiten y repiten y cuantas más paredes el enterrador le ponga a la vida, todo lo que ese enterrador escribe, habla, o deja dicho, más lo repiten y repiten, y repiten todavía más porque ellos están como muertos.

Los memos están muertos y quieren muerte para todos, que no se escape nadie. Repiten palabras muertas para que muramos también los otros, es decir, nosotros, los que molamos, los que estamos vivos, los que no somos carajotes porque nos reímos tanto, que nos reímos hasta de nuestra propia caraja. Porque pasa que uno puede tener una caraja así de grande, y sin embargo no ser para nada un carajote, porque se burla de su caraja, se ríe de su propia caraja un montón, que es lo guay, lo que mola.

La verdad es que nos están dejando a la altura de unos zapatos estos memos, estos necios nos dejan casi agonizando, sólo quieren para nosotros la extrema unción, convertirnos en repetidoras, repetidoras tipo loros o cacatúas. Y todo porque ellos son así, son loros y cacatúas, no tienen gracia. Están hechos unos desgraciados por una sencilla razón. Y también por un corazón sencillo. Son memos en cuerpo y alma.

Están encarajotados perdidos, son carajotes que no tienen solución. O sí. Quién sabe. Yo creo en los milagros. Lo mismo leen esto y se mean y se tronchan y se parten el culo de la risa a partir de ahora y de todo y para siempre. O no. Véte tú a saber. Creo en los milagros pero sólo si hay una especie de sincronicidad, es decir, que no puede haber paredes de por medio, ni mucho menos espadas. Y si las hay, todavía creo en los milagros si eres capaz de atravesar las paredes, o si eres capaz de que te atraviesen las espadas sin que te hagan ni el más mínimo rasguño, tú sabes. Y si no sabes, ríete y búrlate de todo, ya verás.

lunes, 15 de agosto de 2011

Y ESCRIBO, TENGO QUE ESCRIBIR


Ese chasquido, así es como se desata todo, con un chasquido que hace temblar la puerta de la calle, un crujido que se basta él solo para abrirla, y entonces todo pasa hacia dentro, el invierno, la calor, un fantasma, la fosforescencia ésa que tiene la primavera, lo que esté en la calle pasa, me invade, recorre con antorchas en mano mis laberintos, los pasillos, las habitaciones, enciende mi cerebro.

Y yo me pongo a tronar, una nube de tormenta soy, rayos eléctricos se rompen en mi cabeza, de neurona a neurona los noto, como ahora, que estoy relampagueando, como ahora todo se enciende y se apaga así, escandalosamente dulce, y si no es dulce al menos es bello, y si no es bello al menos es rítmico, eso es, hay un ritmo, todo baila con dulzura, con belleza o sin ellas pero con ritmo, el ritmo está siempre.

Y escribo, tengo que escribir porque algo pasó, algo cruzó a este lado, la puerta estaba abierta y algo llegó a mí y no puedo escapar porque escapar es trampa, tengo que ver qué quiere, si es inmenso hacerme inmenso, si es agua hacerme agua, huir aquí no vale, escribir es la única regla, el único juego hasta que amaine la tormenta, hasta que cese el ritmo, el huracán, yo bailo hasta que se acabe la música y vuelva la paz, el sosiego, hasta que nada me vuelva a importar, otra vez, ni lo más mínimo.

lunes, 8 de agosto de 2011

TÚ SERÁS TÚ Y SERÁS LIBRE


Tú sé natural, como tú eres, tú mismo. No hagas caso a nadie, y si te dan consejos, tú los escuchas, dices que sí a todo, y luego haces todo lo contrario. No es divertido, al menos no siempre, pero vas a descubrir algo, sabrás qué tipo de personas te rodean, el tamaño de sus locuras. Te dirán: “Es que no te comportas como una persona normal”.

No los escuches, que te dé el aire. La gente es muy buena gente, muy mala gente, y gente muy normal. Son normales en la bondad, normales en la maldad, y te puedes encontrar normales hasta en la sopa. Así que desengáñate, no te quieren, en realidad tampoco se quieren a ellos mismos. Te cuentan mentiras porque viven en la mentira, en el pensamiento único, no saben lo que dicen, se engañan de sol a sol, no paran.

Tú déjalos que sigan, perdónalos o no los perdones, pero no les hagas caso. Mientras ellos sigan así, tú serás tú y serás libre, y podrás entregarte de verdad, o reservarte de verdad para grandes ocasiones. Llegarás lejos.

No pierdas la fe y no hagas como los demás, déjate de rollos, déjate de palabras preciosas y mentiras relucientes, no te adornes, no nos engañes ni te vendas a nadie, no te mientas a ti mismo.

jueves, 4 de agosto de 2011

MIENTRAS CORRE EL VIENTO


Este aire se equivocó, éstas no son horas de soplar. Y no es porque sea verano y los veranos aquí sean un infierno, es que también el aire se ha equivocado de lugar, se ha colado en mi piso y a David se ve que esta intromisión le molesta, allanamiento de morada, debe estar maldiciendo David, que trata de echarse la siesta y ha salido ya como cuatro veces de su habitación, cuatro veces para cerrar bien la puerta del pasillo, que no para de abrirse y cerrarse, y que a pesar de los empeños de David sigue a lo suyo, la puerta no se está quieta ni en pintura, el aire la vuelve a abrir, el aire la vuelve a cerrar cada vez con más fuerza.

Este viento empezó a correr hace un rato. Escuché a alguien cantando en la plaza y me asomé al balcón. Entonces lo vi. Vi al viento levantado en la plaza. Los pinos y los naranjos y el chorro del agua de la fuente bailaban de lo lindo. Y vi también al cantaor. Cuando sopla el viento el cantaor viene a la plaza. Siempre es él, no hay otro. Se sienta en el borde de la fuente y toca su guitarra, y se pasa las horas de la siesta cantando flamenco, quejándose de pena en la soledad de la tarde, bajo la sombra de los árboles y mientras corre el viento, su voz lanzada al viento, su voz haciéndose viento también, silbando entre las hojas.

Y yo aquí echado en la cama, leyendo muy cerca del sueño y escuchando esa guitarra en el aire, en el aire un quejío, un murmullo de árboles, escuchando a David que no puede dormir por una maldita puerta, sorprendido de que haya algo cruzando por mi piso, de que un viento loco esté por la casa dando portazos, una y otra vez, a la hora de la siesta.

lunes, 25 de julio de 2011

ASÍ QUE MEJOR ASÍ


No me mires así porque hoy no seré tuyo. Fuera de aquí es de día, tú estás con un chico y yo me enamoré de esta chica.

El amor a estas horas es cosa de locos, por eso estamos aquí, estamos locos y no queremos que las cosas sean como son, por eso huimos de la mañana, por eso estamos en este antro, en este lugar donde no entra el sol, locos que no quieren romper la noche cuando la noche se acabó ya, noctámbulos que no quieren perder sus encantos todavía.

El azar, la suerte, ya ves, sólo ellos tienen la culpa. Podíamos habernos conocido antes y no ahora, ahora en el amanecer, ida ya la noche entera, podíamos haber bailado juntos tú y yo, podíamos haber pasado toda la noche mirándonos como ahora nos miramos. Pero no fue así, qué vamos a hacer, dame un lugar donde encontrarte y otro día te llamo.

Hoy no soy para ti, no me mires así, hoy no habrá amor en tu habitación ni en la mía para nosotros. Mira la cara de tu chico. Mira mi chica la bronca que me está echando. No son tontos, lo ven. Ven su derrota pero se niegan a aceptarla. Y eso que hay que saber perder, es así, nada de nada nos pertenece, nada es nuestro.

Si aceptaran la pérdida, si por un instante se atrevieran a dar ese paso, imagínate, quizás mi chica y tu chico podían irse los dos juntos y hacerse una fiesta entre ellos, y dejarnos a ti y a mi en nuestra pompa, porque al fin de al cabo los conocemos a ellos de esta noche, no somos de su propiedad, no somos suyos, podían entenderlo.

Así que mejor así. Otro día, otro día nos hacemos un lugar para ti y para mí en el mundo. Otro día quedamos.

lunes, 18 de julio de 2011

PEONES QUE SE HACEN REINAS

Sin ánimo de ofender ni provocar rencores en ningún aficionado del ajedrez, y mucho menos rencores en ninguna ficha, ya sea blanca o negra, yo creo que el rey en el ajedrez está muy lento, lentísimo.

Es que va pasito a pasito, por favor. Estoy de acuerdo en que si el rey va lento pues más rápido van sus fichas, que para eso están, para servir, para decir, “rey negro o muerte, compañeras negras”, o decir, “rey blanco o muerte, camaradas blancas”, pero es que yo las miro, las veo que allá van todas hacia delante, que si fichas saltando en ele, que si fichas en línea recta, las veo haciendo maravillas en diagonal, o de repente veo peones travestidos y hechos unas damas, y sinceramente, entre tantas piruetas y el rey tan lento, es que se abre un abismo de diferencias, por favor, es que va pasito a pasito.

Pero en fin, que tampoco quiero rencores mientras viva la república independiente de mi casa, la república de mi calle, mi plaza, mi gente, vamos, que las fichas le den la gloria a su rey y que su rey comparta minutos de gloria con quien quiera, faltaba más, no voy a ser yo quien decida a quién le doy un minuto de gloria y a quién no, por favor, tengo cosas mejores que hacer.

lunes, 11 de julio de 2011

ES HIPPIE Y GUAY

Ahora llegará Nadia. Ella se cree que es una nebulosa de esas de cuando es de noche y el cielo está estrellado, y unas cuantas estrellas se han hecho amigas y forman una nube de luz, eso se piensa Nadia, que ella es pura energía, como una nube de polvo que camina, una nube de polvo de estrellas por ahí andando, cruzando la plaza.

Tanto se cree que es eso que yo la veo siempre así. Es una llama sobre una vela bailando. Y como bailando llegará ahora, me levantaré de mi silla y nos daremos unos besos. Y un abrazo de corazón a corazón, tan interminable, tan eterno y profundo que siempre me acabo agobiando, escapando de los abrazos estos, estos abrazos que yo llamo espirituales y que parecen que no van a terminar nunca.

Me falta espíritu, me pienso, pero es mentira. Espíritu me sobra. Lo que me falta es paciencia. Tanto abrazo espiritual y tantos intercambios de energía y tan lentos agotan un montón.

Podíamos hacer el amor, pienso yo, es mucho más electrificante. Y cuando llega el rayo llega también el trueno, la sincronicidad, los cuerpos mojados.

Pero Nadia es así, se abraza a los árboles y les habla, y mete los pies en el agua de las fuentes, y todo en ella es hippie y guay y colores y espíritu y energía, todo en ella es amor y la revolución del amor en el aire, todo flores y más flores y el perfume de las flores. Abrazos, palabras y besos que ella da, electricidad, rayos y energía que le vuelven.

domingo, 10 de julio de 2011

AQUÍ EN EL CIELO

Aquí en el cielo hay espectáculos todos los días y siempre hay un milagro que ver. Los prodigios están pasando y lo suyo es cogerse un sitio en la fila trece, aplaudir la sorpresa, no moverse de la butaca.

Porque aunque no te muevas de tu silla hoy el espectáculo es otra cosa. En el escenario están los actores y en el público también. Los dioses bajan de su olimpo y es que estamos todos en el olimpo. Somos espectadores, que ya es bueno, pero es que somos protagonistas, lo que ya está rebien.

Tú dirás: “El cielo es lo que tiene”. Y dirás bien. En el cielo estamos tan avenidos que parece esto la Gran Avenida. Tú dirás: “¡Ay, por dios, qué barbaridad!”. Y habrás vuelto a decir bien. Qué de gente hay aquí, qué de dioses, qué risa.

miércoles, 6 de julio de 2011

OTRA VEZ EL NIÑO QUE FUI

No hace mucho me entró un sentimiento muy sentido, la verdad, y me tomó el alma y me llené de exclamaciones. Si hubiera tenido un pañuelo o alguien a quien poner chorreando, es seguro que me hubiera arrancado unas lágrimas. Un río de lágrimas y venga a llorar como un niño, o a llorar como un hombre, que los hombres también lloran digan lo que digan las malas lenguas, todo el mundo llora porque esto es un infierno, un valle de lágrimas, y lo he escuchado tanto que no se salva ni dios, en este mar de lamentos hay mucha gente rezando lo mismo: “Qué pena más honda, qué tristeza más amarga, qué dolor más fuerte, qué poco consuelo”.

Pero si no lloras, no hay sed de agua, no hay deshidratación. Y yo no me deshidraté, lo más que hice fue escribirlo. Escribí aquel día que me habían robado la infancia. Y ahí estaba yo queriendo ser de nuevo un niño, entre exclamaciones estaba muy nostálgico del que fui, aquél que luego creció, el único niño que he tenido y que de verdad fue mío y de nadie más, mi niño, digan lo que digan mis padres, que seguro y como siempre algún objeto tienen que decir, alguna cosa siempre tienen que objetar.

Vuelvo y leo aquello. Dije: “¡Dios, si yo fuera un poco más imbécil!”. Bueno, en realidad esto lo dije antes. Lo que dije después y a lo que me estoy refiriendo ahora fue: “Dios, si pudiera ser otra vez el niño que fui”.

Esto lo dije no hace mucho. Y ahora voy a decir todo lo contrario. Porque me da la gana. Y si alguno me salta y me habla de coherencia, de rectitud, de orden, de claridad, de luz en las ideas, de pensamientos finos y seguros, pues allá él, me importa bien poco. Que me eche agallas de verdad y le quite el nombre a lo que escribí, que le ponga el suyo si es tan recto y ordenado como se cree, que soporte el peso de aquella conciencia que aquel día yo soporté. Por mí, encantado. Sería estupendo verlo girar alrededor de un sentimiento muy sentido, la verdad, cada uno se atrapa en el pasado que quiere, y si se quiere atrapar en mi pasado pues para él, para él para siempre.

Yo desde luego no me ahogaré en penas, me sonrío de todo esto. No olvido que cuando niño la felicidad tampoco estaba conmigo a todas horas. No todo era felicidad, no todo era armonía, no todo fue el placer cotidiano de la inocencia. Yo de niño tenía ya momentos de desolado cansancio, tenía desengaños y angustias, muchas noches no podía dormir de pura pesadilla.

Y si alguno me salta conque de niño fue feliz, me importa bien poco. La vida es otra cosa y camina siempre hacia adelante, digan lo que digan los muertos, los que viven atrapados en el pasado.

La felicidad es aquí y ahora. Y si no lo es ahora pues habrá que esperarla de aquí a un rato, un momento nada más. No tardará mucho.

martes, 5 de julio de 2011

LA SANTA MADRE HISTORIA

Para hacer santos no hay un manual a modo de instrucción: primero hay que poner el ojo. Un buen santificador no sabe mucho ni falta que le hace. Qué va a saber un buen santificador. Sabe que no hay mejor santo que un santo muerto, así que lo suyo son las etiquetas, vestir santos toda su larga y etiquetante vida: tan sólo tiene que poner la bala.



La cosa va de balas, de flechas, piedras y símbolos religiosos, va de esto es tuyo y esto es mío, así es la historia.

Hablo de la Historia con mayúsculas, la que se escribe en los libros y nos obligan a memorizar en clase, hablo de las páginas sagradas del hombre. Nos dicen: “Con lo sagrado no se juega, con lo sagrado se aprende”. Y menos mal que esto es mentira, menos mal que siempre hay juegos que cruzan los tiempos en horario extraescolar.

Fuera de clase aprendí el ajedrez. Y el ajedrez me habló de la Historia, de la Historia con mayúsculas. El ajedrez no es santo de ninguna fe, pero con la excusa de que es un juego se sienta a la derecha de la santa madre historia, y acerca a los ojos del jugador quién es la santa, quién es la historia, y quién es la madre de todos los desmadres.

La cosa va de guerras, de reinos, de imperios. Y si tú y yo somos lo que somos y pasamos de todo este juego, pues ya lo estamos viendo en la partida: vivimos pero no estamos en los libros, no tenemos vela en este entierro.

Este entierro es cosa de reyes, de reinas, alfiles, caballos, torres y peones, muchos peones.

lunes, 4 de julio de 2011

CON LOS PANTALONES BAJADOS


La azotea es como me decías. El río está bajo tus pies. Si te cansas de estas vistas sólo tienes que bajar. Un paseo por la ribera y te quitas la cabeza de las nubes.

Es como me decías. Las cosas más impresionantes de tu piso son la azotea y tu habitación, el camino que hay que atravesar para ir a tu habitación, éste sí que me ha dejado boquiabierto de veras, sorprendido de verdad.

De modo que tú cruzas el salón y vas saludando a tus compañeras, cruzas luego el pasillo y te plantas en la puerta del final, la puerta de la izquierda. La abres y eso es el baño. El único baño de tu casa. Pues bien, pasas al baño y te vas a la ducha, pero no te metes. Al lado de la ducha hay una puerta de madera y la abres. Cruzas la puerta y esa es tu habitación, justo se entra por el baño.

El baño parece otro salón de tu casa. Y siempre, todos los días, te encuentras a tus compañeras de piso haciendo pipí o popó o poniéndose guapas, esto es lo que más me ha sorprendido, me sorprende que te las encuentres desnudas o duchándose, cepillándose los dientes, me sorprende que las veas con los pantalones bajados y meando, que hables con ellas mientras esperas, que desde la mañana sea el baño un salón de estar, un lugar de encuentros.

miércoles, 29 de junio de 2011

EL MUNDO ES MARAVILLOSO


Tú lo sabes, Roberta, y tú también, Peter, y Pruden y Marce y Miki y Carlos y tú, Sara, tú no eres tonta, Sara, tú ves siempre más allá, siempre miras desde una azotea o un décimo-tercer piso, o desde una montaña, qué se yo, para arriba te vas siempre y desde allí miras la calle, los trapicheos, la gente, siempre miras con tus ojos de bruja como si lo vieras todo, como si supieras qué pasa dentro, cómo somos por fuera.

Los libros todos vosotros los habéis leído, pero no sois los libros. Sois la imaginación, la libertad, hacéis mundos fantásticos dentro de este mundo. No sois como esas señoritas de visón que abrigan collares y limousine, y se creen que lo vuestro es libertinaje.

Libertinaje es lo suyo, que no inventan nada, que no hacen nada, libertinaje es lo que dicen cuando se plantan en la puerta de los cines, los teatros, las ferias del libro, cuando asisten a los estrenos que les hacen sus técnicos de cultura, cuando sólo ven y nunca ven más allá de su propio ombligo, lo que dicen cuando les preguntan: “¿Señorita, cómo está usted?”.

—Pues divina —contestan halagadas—. El mundo es un sitio donde se vive muy bien, o sea, todo es maravilloso.

martes, 28 de junio de 2011

UN ALMA QUE LES DIGA


Tú dices, los árboles no saben que existen, y podíamos tirarnos así toda la noche, discutiendo sobre esto. Me dices que te ponga en los labios otro beso, que eso piensas tú a los taitantos años y todavía hoy subes a los eucaliptos, a los álamos, te encaramas a los árboles.

Yo también salto de rama en rama, tú, te digo, y me siento en la más alta, y allí miro los pájaros o miro las hojas, allí escucho al viento.

Los árboles no saben que existen, y ahora dices que quizás se lo imaginan. Ea, venga, pasemos así toda la noche.

Necesitan de una tonta enamorada, me dices, una tonta como tú que los raje y les dé un alma. Un alma, tú, un alma que les diga: “Te amaré siempre”.

sábado, 25 de junio de 2011

LA LARGA NOCHE DE LOS MUERTOS


Hay hombres que se despiertan y toman café, tostadas, magdalenas o lo que sea, hay gente desayunando, cogiendo fuerzas para un nuevo día. Hay muchos que salen de la cama y sueñan con la libertad, la justicia y la paz. Hay gente que no duerme para soñar. Porque si los sueños se cumplen para qué dormir, para qué dormir si la vida es un sueño.

Despierta, dicen estos soñadores, despierta y sueña, no dejes de soñar.

No dejes de soñar porque hay otros hombres, otros que ensucian la vida y te dicen: “Estos son mis sueños y son también los vuestros”. A esta gente, a estos predicadores de lo turbio lo que les gusta es enfangarnos en su pesadilla. Y por eso no están para despertar a nadie. Porque si queréis sueños habéis de largaros otra vez a dormir, todos de nuevo a la cama. Qué otra cosa vais a hacer para soñar, dicen, qué otra cosa podéis hacer que no sea echaros de nuevo a dormir.

Dormir. Esa muerte que no es muerte porque es muerte dulce. Dormir. Esa muerte que siempre les ha venido muy bien a los que ponen precio y fronteras al mundo. Un mundo lleno de muertos. Muertos pero vivientes, vale. Un mundo de muertos vivientes.

jueves, 23 de junio de 2011

ESTATE QUIETO, CÁLLATE


Su padre se lo había dicho varias veces, y hasta trató de convencerlo dándole un caramelo: “¡Estate quieto, cállate!”.

Pero mi primo era un niño, y siguió haciendo el mono en el asiento trasero del coche. Entonces, mi tío se puso de los nervios, se giró para atrás, y desde el asiento del conductor le lanzó un guantazo a su hijo que rodó de un lado al otro del coche con una propulsión de cohete. Cohestelar, diría yo.

—Te he dicho que cierres la boca, que te estés quieto –le dijo.

El caso es que mi primo dejó de hacer el mono, que se sentó como dios a su padre le dio a entender, y que para sorpresa de todos no soltó una sola lágrima.

Las lágrimas se las tragó como pudo.

Y pudo porque quizás pensó que algún día, quizás muy cercano porque de aquello hace ya tiempo, estoy casi seguro que mi primo pensó que quien ríe el último ríe mejor.

Era un niño pero lo sabía. Sabía que la victoria no se canta cuando se llega a ella con esas formas, de esas maneras. Sabía que la victoria algún día, no muy lejano, sería la suya.

miércoles, 22 de junio de 2011

EL PARAÍSO ES UN SUEÑO


Al paraíso se llega por una calle
que crucé yo anoche,
que trato de recordar
desde que sonó el despertador,
y que no doy por perdida aunque
no recuerde bien qué soñé,
en qué lugar estaba,
junto a quién.

Los paraísos existen,
esto lo sé,
y sus vestigios son la alegría inmensa
con que me levanto algunas mañanas.

Están ahí,
y en noches como la de ayer,
noches como anoche,
yo cruzo la noche y llego a paraísos,
y nado en sus aguas,
y vuelo, bailo, me enamoro,
esto lo sé,
aquí estoy yo recordando.

martes, 10 de mayo de 2011

LOS OTROS TAMBIÉN


Si vas despacio te alcanzan, si vas deprisa te esperan, y eso es así y es una regla universal que yo digo, y abarca a todos sin excepción y en todas las condiciones: “Si piensas que no, llámame. Tengo un teléfono para aludidos”.

Otra cosa es que estés chalao, que seas un loco de esos de remate y te entren cosas del tipo: “Tengo miedo, ¿quiénes son? ¿Pero a mí me va a pasar algo?”.

Eso no, nene, no pienses así, déjate de juegos o juega a otra cosa que estás hecho ya un hombre: los otros también te alcanzan, los otros también esperan.

martes, 3 de mayo de 2011

MI OBRA MAESTRA


Casi todos mis jefes me han pagado en sucio. Eso es lo que yo soy, un sucio. Sucio pero contento, no te vayas a equivocar, no vengas a decirme lo mismo que a Manuel o Agustín, no me digas tú, llena de perfumes y desodorantes exóticos, ni se te ocurra repetirme lo que a ellos, que viven en la calle:

Huy, señor, usted huele mucho”.

No me digas esto porque:

Perdona, bonita, la que huele eres tú. Yo apesto”.

Y apesto a sudor. Un sudor que no viene del gimnasio, ni del partido de fútbol que jugué esta tarde, ni de la carrera que me eché corriendo en soledad ayer mañana. Mira que puedo ser lo que quiera y no soy buen deportista, ni malo, el carácter deportivo pasa a través de mí y me traspasa, me resbala.

Mi sudor es otra cosa, no es como el tuyo, mi sudor viene de antes, mi sudor baja las escaleras del tiempo. Apesto a hombre, mírame a la cara, en mi piel se escribe el mundo, vengo de generaciones hambrientas, de los esclavos, vengo del polvo. Mira el mundo, las calles, los caminos, la tierra labrada, las paredes de tu casa, las pirámides que hice para enterrarte.

Mira tu tumba, faraona. No la hiciste tú, la hicieron mis muertos, son obra mía, mi gran obra maestra.

jueves, 21 de abril de 2011

¿SEMANA SANTA AL FERIAL?


Lo escucho mucho, lo he visto en pintadas callejeras y lo he visto en pegatinas. Hay mucha gente que lo dice: “¡Semana Santa al Recinto Ferial ya!”.

El otro día, mismamente, un personaje decía sin pudor, pero con gracia, que la Semana Santa era tan igual, tan parecida en el fondo a la feria, que quería mandar todas las procesiones al Recinto Ferial, y que una vez allí pues que se pusieran a darle vueltas a aquello, hasta que se aburrieran o con un horario preconcebido.

A muchos, esto les cayó como el agua fría, les pareció bárbaro. A otros muchos lo que les pareció bárbaro fue la falta de humor, que todo el mundo no pudiera entender la gracia, no pudiera estar a la altura y tener la clase y la hechura y esa cosa que ellos sí tenían.

Y aún con esa gracia que algunos no tienen, y aún con esa desvergonzada ironía que les sobra a otros, yo creo que podíais entenderos, son dos formas de mirar la vida. ¿No sería mejor volver a como era antes? ¿Volver a traeros la feria y la alegría otra vez a las calles, otra vez a la ciudad?

Y los que pintan la vida como un valle de lágrimas, los que se regocijan participando en el sufrimiento y el asesinato de quien proclamó el vino, la tapita y el pan como sagrados, pues que no se regocijen en un recinto ferial frío y lejano si no quieren, de acuerdo, que se regocijen en la ciudad, pero que no les quiten a los otros, a los espectadores sin palco ni asientos en carrera oficial, que no les quiten la feria de las calles, que los dejen pasar, que no les quiten la alegría.

martes, 19 de abril de 2011

LA PRIMERA PIEDRA


Si alguien cree en esto o esto otro, por favor, que levante la mano. Yo iba a decir que tirara la primera piedra. De hecho, lo primero que escribí fue: “Si alguien cree en esto o esto otro, por favor, que tire la primera piedra”.

Luego volví a esas palabras y no me gustaron. No me gustaron porque seguro que alguno tiene muy buena fe, coge la piedra, y se la tira a alguien.

No montemos una buena lapidación con una mala excusa, y si la montamos con una buena excusa que sea sin piedras, que sea con palabras o pequeños gestos, o con grandes gestos, o con flores, eso es, montemos una buena florescencia, florezcamos.

Dejemos ya de ser unos capullos y explotemos la belleza para afuera, animales, que es lo que somos muchos, que nos dijeron que el hombre era un animal racional y nos comportamos así, como animales, que nos gusta tanto una lapidación que me obligáis a mí a hablar de flores, flores en esto que digo, porque si hablo de piedras capaces somos de lo más malo, de lo peor.

sábado, 9 de abril de 2011

LAS LLAVES COMO QUE NO


He mirado en todos lados, he vuelto del revés la casa y las llaves no aparecen, es como si se las hubiera tragado el piso. Abrí la puerta de abajo, miré si había cartas por los suelos y todas eran del banco y para el vecino, al vecino lo han cogido bien de dónde te cogen y me alegré de que a nosotros no, y subí las escaleras. Hasta ahí bien, hasta ahí tenía las llaves porque abrí la puerta de arriba, porque como veis estoy dentro y llevo toda la tarde aquí, al principio leyendo un poco y luego después buscándolas, más de media tarde revolviéndolo todo y nada.

No digáis que me las dejé puestas porque no, porque vosotras habéis entrado y porque fue lo primero que se me ocurrió, que las llaves estuvieran puestas en su sitio, encajadas en su lugar en el mundo.

He mirado en tu cuarto, Alessia, y he mirado en el tuyo, Sara, he mirado en vuestras habitaciones a pesar de que no recuerdo haber estado en ellas, imaginaos, haceos una imagen de hasta dónde he buscado: no ha habido cajón que se me resista.

Ahora sé donde está todo, hasta las cosas más olvidadas sé dónde están, lo he encontrado todo menos las llaves, no me explico esta caraja pero están aquí, en casa, seguro, de eso no tengo dudas.

jueves, 24 de marzo de 2011

HACERME EL LOCO


Yo puedo decir lo que quiera, hacerme el loco, pensar que la verdad no existe, que sólo existe la mentira y es ella la que anda ahí fuera, y la que anda o pasea o corre vertiginosamente aquí dentro, por todos lados, dentro de mí pasa la mentira como pasa la sangre, y también dentro de ti, porque si digo que está en todos lados es que está en todos lados, y no vale echarme atrás un paso, dos, trece, y por eso tú y yo también somos lados, lados en este lugar, ése que yo digo que es mentira porque está lleno de mentiras, y una mentira puesta sobre otra y otra sumada a otra y así hasta el infinito todos sabemos que sólo puede dar como resultado una cosa: la gran mentira.

Yo puedo pensar esto si quiero, puedo decirlo todo lo alto o todo lo bajo y a escondidas que yo quiera, decírselo a todos o andarme con secretos, como hacen algunos, mantener una conspiración y decírselo sólo a quien a mí y sólo a mí me parezca bien, a quien me crea o me dé la gana.

Lo hago, pienso y digo lo que quiero. Pero yo no estoy para conspiraciones, no he caído tan bajo como para engañar a nadie: decir que todo es mentira es hacer teatro porque no es así, eso no es verdad, yo digo que es mentira.

martes, 15 de marzo de 2011

TU QUERIDO DINERO


La casa de mi dinero no es mi casa, es el banco, y mi locura me dice también que el dinero sabe esperar, que el dinero aprendió a estar siempre ahí, obediente, anhelando sin prisa mi llamada, esperándome en el banco.

Te pasará a ti también, imagino. Imagino que sabes como yo, que sabes con certeza que bancos y buenas intenciones no riman en nada.

Imagino que por cosas de locos también tu dinero, ése que te mata el hambre y la vida trabajando, tu querido dinero, crees que está menos protegido en tu casa, y mucho más seguro, más tranquilo, sentado en el confortable sofá de una casa ajena.

jueves, 10 de marzo de 2011

QUÉ LINDO CUANDO SOPLO


Soplo, pero qué lindo cuando soplo, cuando me viene la tristeza y se me escapa un suspiro, y no quiero suspiros ni quiero días tristes y me pongo a soplar, desato un huracán que coge a la tristeza y la arrastra lejos, de este lado al otro confín.

Soplo. Los suspiros no son para mí. Ni tampoco el miedo que tú me das. Que me lo quito soplando, así, buff, buff, así te arranco ese temido antifaz y veo lo que eres, tu lata de pintura negra con que lo pones todo perdido.

Pero habla. Di algo. Deja ya de ensuciar y habla aunque sea a solas. Pregúntate por qué demonios estás tú y muchos como tú en la oscuridad, qué hacéis ahí, ciegos, buscando y siempre buscando con una mosca detrás de la oreja. Pregúntate por qué demonios estás siempre por enterrar, siempre buscando qué se ha movido. Me he movido yo. Se ha movido la plaza. Es de día.

¿Pero qué obsesión tienes tú con poner cada cosa en su sitio?
Si estás a oscuras, ¿no lo ves?
¿Es que no ves la luz, hermano?

Y tú ahí buscando en el pasado. Buscando qué se ha movido en esta plaza, loco por enojarte hoy, enojado y loco porque hay cosas que se han perdido, cosas que antes había.

sábado, 19 de febrero de 2011

LO QUE NECESITÉIS


A mí no me gusta que me cuelguen, lo detesto, pero a un cuadro sí, un cuadro quiere pasar su vida colgado y siempre quiere una pared, paredes donde pasar la vida. Los cuadros no buscan trabajo, buscan casa donde vivir. Antonio vendió hace poco uno. Su precio fueron unos cuantos billetes y una caja de vino tinto.

Los billetes nos los bebimos. El tinto también.

El día que descorchamos la primera botella nos dio por ser buenos vecinos. Y como buenos vecinos fuimos a ver a la vecina: “¿Nos deja usted el sacacorchos?”.

La vecina nos lo tiene dicho, que ella está ahí para lo que necesitemos. Si queremos azúcar, pues azúcar, si queremos gloria, pues gloria, lo que queramos. Bueno, lo que queramos, queramos, no. “Todo menos sal”, dice siempre la vecina. Porque ya sabemos nosotros que ella es muy supersticiosa, que a ella la sal le trae mala suerte.

Pídanos también usted lo que necesite”, le decimos nosotros. Y justo hemos dicho esto, siempre se nos viene a la cabeza algo que no le decimos: “Sal también, si necesita sal usted, pídanos sal también”.

lunes, 14 de febrero de 2011

La pócima del amor


Larry Young ha descubierto el amor, ha descifrado los mecanismos secretos de su poder, pero no se ha enamorado. Porque a un especialista en neurociencias de cualquier Universidad, le bastará siempre con un laboratorio y un termómetro bajo cero para temblar de frío en la madrugada. A Young le pasa lo mismo en la Universidad de Emery, en Atlanta.

No necesita la calle ni la nieve a las tantas de la mañana, si tiene a mano un congelador, un ratón de campo, una libreta de notas científicas.

Larry ha dirigido una investigación acerca del amor y los resultados han sido aquellos que más temía: se trata de una explosión en cadena de acontecimientos bioquímicos, cuya reacción final puede ser la locura, de vez en cuando el sexo, y sin protección ni nada la hepatitis B o un niño. Larry Young dice que con un poquito de oxitocina por aquí, otro poquito de vasopresina por allí, tendríamos a la venta en farmacias la pócima mágica del amor, su poder invisible. Habla de usarla en las terapias de pareja, de mantener matrimonios dormidos en el aburrimiento, de jeringuillas infladas con las bases bioquímicas del amor. Laboratorios, frío, Larry Young.

lunes, 31 de enero de 2011

GUARDAD LOS CUCHILLOS


—Guardad los cuchillos —dije—, que llega la policía.

Estábamos Misie, Valeriano, Bernardita y yo, y de repente la plaza se puso patas arriba. Vimos gente correr, gente escondiéndose entre la gente, gente buscando llaves y quitando coches y motos mal aparcadas, gente avisando a otra gente, gente disipando el humo de no sé qué cosa que estuvieran fumando los muy pendejos, camareros quitando mesas y sillas que alguna ley, en algún lugar, tenía que decir que eran ilegales, gentes de todo color y condición, gente espantada.

Misie, que no se llama Misie, que se llama Roberto porque así le puso de nombre la madre que lo parió, pues bien, Misie dijo: “Si la policía está para hacernos sentir más seguros, ¿por qué todo el mundo se anda escondiendo? Parece que la gente no se siente muy segura, ¿verdad?”.

Y Valeriano, Bernardita y yo nos reímos. Porque son las cosas de Misie, claro, de Roberto.

Como aquella noche de bares en que de tanto proclamarlo genio por esto, genio por esto otro, al final ya harto de tanta noche y tanto elogio, Misie, Roberto, o como carajas se quiera llamar, nos miró con cara de loco, ojos de loco y todo de loco, y nos dijo: “Lo que yo soy es un psicópata. Lo que pasa es que lo disimulo muy bien”. Son las pequeñas cosas de Misie, claro, las cositas de Roberto.

viernes, 21 de enero de 2011

BUSCAR Y ELEGIR


No sé quién soy ni qué hago aquí, lo cierto es que no sé nada. Estoy perdido, esto lo sé, y sé también que es tarde.

¡Dios, si yo fuera un poco más imbécil, si pudiera ser otra vez el niño aquel, si no me hubieran soltado nunca en el bosque!


Porque siempre no fui así, lo recuerdo, hubo un tiempo en que el mundo estaba encantado, un tiempo donde yo era el ombligo de todo, donde todo giraba alrededor mía y todo eran lunas dándome vueltas, recordadme, estrellas, cielos, el sol de siempre, todo pendía de un hilo atado a mí, el universo todo se acordonaba en mi ombligo.

Luego vino el desencanto, y vino porque vi la mentira, la manipulación, los intereses mezquinos. Y tuve que recurrir al orden, puse a cada cosa en su sitio, a cada uno en el suyo, me convencí de que había un sitio, de que las cosas eran cosas, de que había un lugar en el mundo.

¡Pobre otra vez de mí, pobre otra vez del hombre!


La razón era también mentira, caí de nuevo al abismo: no sé quién soy, no sé quién es éste ni qué hace aquí, no lo conozco de nada. No sé por qué se despierta y toma el café con leche como a mí me gusta, por qué yo tengo que ser él si apenas lo conozco de oídas, por qué me obligo a buscar y elegir, a buscar quién soy, a elegir una y otra vez quién seré yo, quién soy.

viernes, 14 de enero de 2011

LA PERSONAJE


A la mitad de la conversación la tuve que interrumpir. Fue para decirle que bajara la voz, que la mesa de al lado estaba escandalizada y que a mí me parecía bien el escándalo, por supuesto, pero no la mala leche con que se lo estaban tomando ellos, porque parecía que iban a estallar en insultos, que de un momento a otro darían rienda suelta a su furia y nos pondrían de sinvergüenzas para arriba, de eso y mucho más, porque hay gente como ellos que tienen muy poca conciencia, muy poca gracia y muy poco de todo, la verdad, pero en cambio tienen mucha vergüenza, mucha vergüenza ajena. “Se reconocerá —le dije—, el sexo es un derecho humano y algún día se reconocerá, esto es evidente, pero no levantes tanto la voz”. Pero ella siguió en sus trece. “Si me llaman la atención tengo una prueba —dijo—, la prueba sin discusión de por qué estoy harta de este mundo, este mundo de hombres mono y mujeres agachadas”.

Al final nos llamaron la atención, claro, y a ella se le cambió el humor. ¿Para echar demonios por la boca? No, qué va, no soltó ni un solo demonio, sino que le entró la risa y se puso graciosísima, y con una inteligencia inabordable les interpretó a la personaje trágica que ellos querían escuchar: “Lleváis razón —les dijo—. Las mujeres tenemos un clítoris que no sirve para nada. Y si no sirve pues se corta, se corta y ya está, problema solucionado”.