
Fuisteis ineptos, extemporáneos y hasta ridículos.
Vuestros pensamientos y vuestros actos fueron veneno,
y envenenasteis para siempre a vuestras hijas.
Vuestro amor,
¿fue amor el vuestro?
Vuestros amigos,
¿fueron amigos los vuestros?
Venid,
que os voy a descender a las simas del hombre,
os voy a enseñar a los que sufren,
las noches de insomnio de los vuestros.
Pero venid,
dadme también la mano,
porque hay un universo que habla de sueños
y yo os tengo que desentrañar al débil,
el barro salpicado de sangre,
los espantajados ojos del desamparo.
Fuisteis bárbaros, arcaicos y primitivos,
ignorantes de la altura de los tiempos.
Sois deplorables, basura,
envenenasteis para siempre a vuestras hijas.
"Y yo voy a ser, suegro,
lo quieras tú o no lo quieras,
la luz que se estira edénica
una mañana colmada de perfumes".

