lunes, 25 de julio de 2011

ASÍ QUE MEJOR ASÍ


No me mires así porque hoy no seré tuyo. Fuera de aquí es de día, tú estás con un chico y yo me enamoré de esta chica.

El amor a estas horas es cosa de locos, por eso estamos aquí, estamos locos y no queremos que las cosas sean como son, por eso huimos de la mañana, por eso estamos en este antro, en este lugar donde no entra el sol, locos que no quieren romper la noche cuando la noche se acabó ya, noctámbulos que no quieren perder sus encantos todavía.

El azar, la suerte, ya ves, sólo ellos tienen la culpa. Podíamos habernos conocido antes y no ahora, ahora en el amanecer, ida ya la noche entera, podíamos haber bailado juntos tú y yo, podíamos haber pasado toda la noche mirándonos como ahora nos miramos. Pero no fue así, qué vamos a hacer, dame un lugar donde encontrarte y otro día te llamo.

Hoy no soy para ti, no me mires así, hoy no habrá amor en tu habitación ni en la mía para nosotros. Mira la cara de tu chico. Mira mi chica la bronca que me está echando. No son tontos, lo ven. Ven su derrota pero se niegan a aceptarla. Y eso que hay que saber perder, es así, nada de nada nos pertenece, nada es nuestro.

Si aceptaran la pérdida, si por un instante se atrevieran a dar ese paso, imagínate, quizás mi chica y tu chico podían irse los dos juntos y hacerse una fiesta entre ellos, y dejarnos a ti y a mi en nuestra pompa, porque al fin de al cabo los conocemos a ellos de esta noche, no somos de su propiedad, no somos suyos, podían entenderlo.

Así que mejor así. Otro día, otro día nos hacemos un lugar para ti y para mí en el mundo. Otro día quedamos.

lunes, 18 de julio de 2011

PEONES QUE SE HACEN REINAS

Sin ánimo de ofender ni provocar rencores en ningún aficionado del ajedrez, y mucho menos rencores en ninguna ficha, ya sea blanca o negra, yo creo que el rey en el ajedrez está muy lento, lentísimo.

Es que va pasito a pasito, por favor. Estoy de acuerdo en que si el rey va lento pues más rápido van sus fichas, que para eso están, para servir, para decir, “rey negro o muerte, compañeras negras”, o decir, “rey blanco o muerte, camaradas blancas”, pero es que yo las miro, las veo que allá van todas hacia delante, que si fichas saltando en ele, que si fichas en línea recta, las veo haciendo maravillas en diagonal, o de repente veo peones travestidos y hechos unas damas, y sinceramente, entre tantas piruetas y el rey tan lento, es que se abre un abismo de diferencias, por favor, es que va pasito a pasito.

Pero en fin, que tampoco quiero rencores mientras viva la república independiente de mi casa, la república de mi calle, mi plaza, mi gente, vamos, que las fichas le den la gloria a su rey y que su rey comparta minutos de gloria con quien quiera, faltaba más, no voy a ser yo quien decida a quién le doy un minuto de gloria y a quién no, por favor, tengo cosas mejores que hacer.

lunes, 11 de julio de 2011

ES HIPPIE Y GUAY

Ahora llegará Nadia. Ella se cree que es una nebulosa de esas de cuando es de noche y el cielo está estrellado, y unas cuantas estrellas se han hecho amigas y forman una nube de luz, eso se piensa Nadia, que ella es pura energía, como una nube de polvo que camina, una nube de polvo de estrellas por ahí andando, cruzando la plaza.

Tanto se cree que es eso que yo la veo siempre así. Es una llama sobre una vela bailando. Y como bailando llegará ahora, me levantaré de mi silla y nos daremos unos besos. Y un abrazo de corazón a corazón, tan interminable, tan eterno y profundo que siempre me acabo agobiando, escapando de los abrazos estos, estos abrazos que yo llamo espirituales y que parecen que no van a terminar nunca.

Me falta espíritu, me pienso, pero es mentira. Espíritu me sobra. Lo que me falta es paciencia. Tanto abrazo espiritual y tantos intercambios de energía y tan lentos agotan un montón.

Podíamos hacer el amor, pienso yo, es mucho más electrificante. Y cuando llega el rayo llega también el trueno, la sincronicidad, los cuerpos mojados.

Pero Nadia es así, se abraza a los árboles y les habla, y mete los pies en el agua de las fuentes, y todo en ella es hippie y guay y colores y espíritu y energía, todo en ella es amor y la revolución del amor en el aire, todo flores y más flores y el perfume de las flores. Abrazos, palabras y besos que ella da, electricidad, rayos y energía que le vuelven.

domingo, 10 de julio de 2011

AQUÍ EN EL CIELO

Aquí en el cielo hay espectáculos todos los días y siempre hay un milagro que ver. Los prodigios están pasando y lo suyo es cogerse un sitio en la fila trece, aplaudir la sorpresa, no moverse de la butaca.

Porque aunque no te muevas de tu silla hoy el espectáculo es otra cosa. En el escenario están los actores y en el público también. Los dioses bajan de su olimpo y es que estamos todos en el olimpo. Somos espectadores, que ya es bueno, pero es que somos protagonistas, lo que ya está rebien.

Tú dirás: “El cielo es lo que tiene”. Y dirás bien. En el cielo estamos tan avenidos que parece esto la Gran Avenida. Tú dirás: “¡Ay, por dios, qué barbaridad!”. Y habrás vuelto a decir bien. Qué de gente hay aquí, qué de dioses, qué risa.

miércoles, 6 de julio de 2011

OTRA VEZ EL NIÑO QUE FUI

No hace mucho me entró un sentimiento muy sentido, la verdad, y me tomó el alma y me llené de exclamaciones. Si hubiera tenido un pañuelo o alguien a quien poner chorreando, es seguro que me hubiera arrancado unas lágrimas. Un río de lágrimas y venga a llorar como un niño, o a llorar como un hombre, que los hombres también lloran digan lo que digan las malas lenguas, todo el mundo llora porque esto es un infierno, un valle de lágrimas, y lo he escuchado tanto que no se salva ni dios, en este mar de lamentos hay mucha gente rezando lo mismo: “Qué pena más honda, qué tristeza más amarga, qué dolor más fuerte, qué poco consuelo”.

Pero si no lloras, no hay sed de agua, no hay deshidratación. Y yo no me deshidraté, lo más que hice fue escribirlo. Escribí aquel día que me habían robado la infancia. Y ahí estaba yo queriendo ser de nuevo un niño, entre exclamaciones estaba muy nostálgico del que fui, aquél que luego creció, el único niño que he tenido y que de verdad fue mío y de nadie más, mi niño, digan lo que digan mis padres, que seguro y como siempre algún objeto tienen que decir, alguna cosa siempre tienen que objetar.

Vuelvo y leo aquello. Dije: “¡Dios, si yo fuera un poco más imbécil!”. Bueno, en realidad esto lo dije antes. Lo que dije después y a lo que me estoy refiriendo ahora fue: “Dios, si pudiera ser otra vez el niño que fui”.

Esto lo dije no hace mucho. Y ahora voy a decir todo lo contrario. Porque me da la gana. Y si alguno me salta y me habla de coherencia, de rectitud, de orden, de claridad, de luz en las ideas, de pensamientos finos y seguros, pues allá él, me importa bien poco. Que me eche agallas de verdad y le quite el nombre a lo que escribí, que le ponga el suyo si es tan recto y ordenado como se cree, que soporte el peso de aquella conciencia que aquel día yo soporté. Por mí, encantado. Sería estupendo verlo girar alrededor de un sentimiento muy sentido, la verdad, cada uno se atrapa en el pasado que quiere, y si se quiere atrapar en mi pasado pues para él, para él para siempre.

Yo desde luego no me ahogaré en penas, me sonrío de todo esto. No olvido que cuando niño la felicidad tampoco estaba conmigo a todas horas. No todo era felicidad, no todo era armonía, no todo fue el placer cotidiano de la inocencia. Yo de niño tenía ya momentos de desolado cansancio, tenía desengaños y angustias, muchas noches no podía dormir de pura pesadilla.

Y si alguno me salta conque de niño fue feliz, me importa bien poco. La vida es otra cosa y camina siempre hacia adelante, digan lo que digan los muertos, los que viven atrapados en el pasado.

La felicidad es aquí y ahora. Y si no lo es ahora pues habrá que esperarla de aquí a un rato, un momento nada más. No tardará mucho.

martes, 5 de julio de 2011

LA SANTA MADRE HISTORIA

Para hacer santos no hay un manual a modo de instrucción: primero hay que poner el ojo. Un buen santificador no sabe mucho ni falta que le hace. Qué va a saber un buen santificador. Sabe que no hay mejor santo que un santo muerto, así que lo suyo son las etiquetas, vestir santos toda su larga y etiquetante vida: tan sólo tiene que poner la bala.



La cosa va de balas, de flechas, piedras y símbolos religiosos, va de esto es tuyo y esto es mío, así es la historia.

Hablo de la Historia con mayúsculas, la que se escribe en los libros y nos obligan a memorizar en clase, hablo de las páginas sagradas del hombre. Nos dicen: “Con lo sagrado no se juega, con lo sagrado se aprende”. Y menos mal que esto es mentira, menos mal que siempre hay juegos que cruzan los tiempos en horario extraescolar.

Fuera de clase aprendí el ajedrez. Y el ajedrez me habló de la Historia, de la Historia con mayúsculas. El ajedrez no es santo de ninguna fe, pero con la excusa de que es un juego se sienta a la derecha de la santa madre historia, y acerca a los ojos del jugador quién es la santa, quién es la historia, y quién es la madre de todos los desmadres.

La cosa va de guerras, de reinos, de imperios. Y si tú y yo somos lo que somos y pasamos de todo este juego, pues ya lo estamos viendo en la partida: vivimos pero no estamos en los libros, no tenemos vela en este entierro.

Este entierro es cosa de reyes, de reinas, alfiles, caballos, torres y peones, muchos peones.

lunes, 4 de julio de 2011

CON LOS PANTALONES BAJADOS


La azotea es como me decías. El río está bajo tus pies. Si te cansas de estas vistas sólo tienes que bajar. Un paseo por la ribera y te quitas la cabeza de las nubes.

Es como me decías. Las cosas más impresionantes de tu piso son la azotea y tu habitación, el camino que hay que atravesar para ir a tu habitación, éste sí que me ha dejado boquiabierto de veras, sorprendido de verdad.

De modo que tú cruzas el salón y vas saludando a tus compañeras, cruzas luego el pasillo y te plantas en la puerta del final, la puerta de la izquierda. La abres y eso es el baño. El único baño de tu casa. Pues bien, pasas al baño y te vas a la ducha, pero no te metes. Al lado de la ducha hay una puerta de madera y la abres. Cruzas la puerta y esa es tu habitación, justo se entra por el baño.

El baño parece otro salón de tu casa. Y siempre, todos los días, te encuentras a tus compañeras de piso haciendo pipí o popó o poniéndose guapas, esto es lo que más me ha sorprendido, me sorprende que te las encuentres desnudas o duchándose, cepillándose los dientes, me sorprende que las veas con los pantalones bajados y meando, que hables con ellas mientras esperas, que desde la mañana sea el baño un salón de estar, un lugar de encuentros.