
Si vas despacio te alcanzan, si vas deprisa te esperan, y eso es así y es una regla universal que yo digo, y abarca a todos sin excepción y en todas las condiciones: “Si piensas que no, llámame. Tengo un teléfono para aludidos”.
Otra cosa es que estés chalao, que seas un loco de esos de remate y te entren cosas del tipo: “Tengo miedo, ¿quiénes son? ¿Pero a mí me va a pasar algo?”.
Eso no, nene, no pienses así, déjate de juegos o juega a otra cosa que estás hecho ya un hombre: los otros también te alcanzan, los otros también esperan.
Otra cosa es que estés chalao, que seas un loco de esos de remate y te entren cosas del tipo: “Tengo miedo, ¿quiénes son? ¿Pero a mí me va a pasar algo?”.
Eso no, nene, no pienses así, déjate de juegos o juega a otra cosa que estás hecho ya un hombre: los otros también te alcanzan, los otros también esperan.
