Yo puedo decir lo que quiera, hacerme el loco, pensar que la verdad no existe, que sólo existe la mentira y es ella la que anda ahí fuera, y la que anda o pasea o corre vertiginosamente aquí dentro, por todos lados, dentro de mí pasa la mentira como pasa la sangre, y también dentro de ti, porque si digo que está en todos lados es que está en todos lados, y no vale echarme atrás un paso, dos, trece, y por eso tú y yo también somos lados, lados en este lugar, ése que yo digo que es mentira porque está lleno de mentiras, y una mentira puesta sobre otra y otra sumada a otra y así hasta el infinito todos sabemos que sólo puede dar como resultado una cosa: la gran mentira.
Yo puedo pensar esto si quiero, puedo decirlo todo lo alto o todo lo bajo y a escondidas que yo quiera, decírselo a todos o andarme con secretos, como hacen algunos, mantener una conspiración y decírselo sólo a quien a mí y sólo a mí me parezca bien, a quien me crea o me dé la gana.
Lo hago, pienso y digo lo que quiero. Pero yo no estoy para conspiraciones, no he caído tan bajo como para engañar a nadie: decir que todo es mentira es hacer teatro porque no es así, eso no es verdad, yo digo que es mentira.
Yo puedo pensar esto si quiero, puedo decirlo todo lo alto o todo lo bajo y a escondidas que yo quiera, decírselo a todos o andarme con secretos, como hacen algunos, mantener una conspiración y decírselo sólo a quien a mí y sólo a mí me parezca bien, a quien me crea o me dé la gana.
Lo hago, pienso y digo lo que quiero. Pero yo no estoy para conspiraciones, no he caído tan bajo como para engañar a nadie: decir que todo es mentira es hacer teatro porque no es así, eso no es verdad, yo digo que es mentira.

