lunes, 11 de julio de 2011

ES HIPPIE Y GUAY

Ahora llegará Nadia. Ella se cree que es una nebulosa de esas de cuando es de noche y el cielo está estrellado, y unas cuantas estrellas se han hecho amigas y forman una nube de luz, eso se piensa Nadia, que ella es pura energía, como una nube de polvo que camina, una nube de polvo de estrellas por ahí andando, cruzando la plaza.

Tanto se cree que es eso que yo la veo siempre así. Es una llama sobre una vela bailando. Y como bailando llegará ahora, me levantaré de mi silla y nos daremos unos besos. Y un abrazo de corazón a corazón, tan interminable, tan eterno y profundo que siempre me acabo agobiando, escapando de los abrazos estos, estos abrazos que yo llamo espirituales y que parecen que no van a terminar nunca.

Me falta espíritu, me pienso, pero es mentira. Espíritu me sobra. Lo que me falta es paciencia. Tanto abrazo espiritual y tantos intercambios de energía y tan lentos agotan un montón.

Podíamos hacer el amor, pienso yo, es mucho más electrificante. Y cuando llega el rayo llega también el trueno, la sincronicidad, los cuerpos mojados.

Pero Nadia es así, se abraza a los árboles y les habla, y mete los pies en el agua de las fuentes, y todo en ella es hippie y guay y colores y espíritu y energía, todo en ella es amor y la revolución del amor en el aire, todo flores y más flores y el perfume de las flores. Abrazos, palabras y besos que ella da, electricidad, rayos y energía que le vuelven.

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