
La azotea es como me decías. El río está bajo tus pies. Si te cansas de estas vistas sólo tienes que bajar. Un paseo por la ribera y te quitas la cabeza de las nubes.
Es como me decías. Las cosas más impresionantes de tu piso son la azotea y tu habitación, el camino que hay que atravesar para ir a tu habitación, éste sí que me ha dejado boquiabierto de veras, sorprendido de verdad.
De modo que tú cruzas el salón y vas saludando a tus compañeras, cruzas luego el pasillo y te plantas en la puerta del final, la puerta de la izquierda. La abres y eso es el baño. El único baño de tu casa. Pues bien, pasas al baño y te vas a la ducha, pero no te metes. Al lado de la ducha hay una puerta de madera y la abres. Cruzas la puerta y esa es tu habitación, justo se entra por el baño.
El baño parece otro salón de tu casa. Y siempre, todos los días, te encuentras a tus compañeras de piso haciendo pipí o popó o poniéndose guapas, esto es lo que más me ha sorprendido, me sorprende que te las encuentres desnudas o duchándose, cepillándose los dientes, me sorprende que las veas con los pantalones bajados y meando, que hables con ellas mientras esperas, que desde la mañana sea el baño un salón de estar, un lugar de encuentros.
Es como me decías. Las cosas más impresionantes de tu piso son la azotea y tu habitación, el camino que hay que atravesar para ir a tu habitación, éste sí que me ha dejado boquiabierto de veras, sorprendido de verdad.
De modo que tú cruzas el salón y vas saludando a tus compañeras, cruzas luego el pasillo y te plantas en la puerta del final, la puerta de la izquierda. La abres y eso es el baño. El único baño de tu casa. Pues bien, pasas al baño y te vas a la ducha, pero no te metes. Al lado de la ducha hay una puerta de madera y la abres. Cruzas la puerta y esa es tu habitación, justo se entra por el baño.
El baño parece otro salón de tu casa. Y siempre, todos los días, te encuentras a tus compañeras de piso haciendo pipí o popó o poniéndose guapas, esto es lo que más me ha sorprendido, me sorprende que te las encuentres desnudas o duchándose, cepillándose los dientes, me sorprende que las veas con los pantalones bajados y meando, que hables con ellas mientras esperas, que desde la mañana sea el baño un salón de estar, un lugar de encuentros.
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