Ese chasquido, así es como se desata todo, con un chasquido que hace temblar la puerta de la calle, un crujido que se basta él solo para abrirla, y entonces todo pasa hacia dentro, el invierno, la calor, un fantasma, la fosforescencia ésa que tiene la primavera, lo que esté en la calle pasa, me invade, recorre con antorchas en mano mis laberintos, los pasillos, las habitaciones, enciende mi cerebro.
Y yo me pongo a tronar, una nube de tormenta soy, rayos eléctricos se rompen en mi cabeza, de neurona a neurona los noto, como ahora, que estoy relampagueando, como ahora todo se enciende y se apaga así, escandalosamente dulce, y si no es dulce al menos es bello, y si no es bello al menos es rítmico, eso es, hay un ritmo, todo baila con dulzura, con belleza o sin ellas pero con ritmo, el ritmo está siempre.
Y escribo, tengo que escribir porque algo pasó, algo cruzó a este lado, la puerta estaba abierta y algo llegó a mí y no puedo escapar porque escapar es trampa, tengo que ver qué quiere, si es inmenso hacerme inmenso, si es agua hacerme agua, huir aquí no vale, escribir es la única regla, el único juego hasta que amaine la tormenta, hasta que cese el ritmo, el huracán, yo bailo hasta que se acabe la música y vuelva la paz, el sosiego, hasta que nada me vuelva a importar, otra vez, ni lo más mínimo.
Y yo me pongo a tronar, una nube de tormenta soy, rayos eléctricos se rompen en mi cabeza, de neurona a neurona los noto, como ahora, que estoy relampagueando, como ahora todo se enciende y se apaga así, escandalosamente dulce, y si no es dulce al menos es bello, y si no es bello al menos es rítmico, eso es, hay un ritmo, todo baila con dulzura, con belleza o sin ellas pero con ritmo, el ritmo está siempre.
Y escribo, tengo que escribir porque algo pasó, algo cruzó a este lado, la puerta estaba abierta y algo llegó a mí y no puedo escapar porque escapar es trampa, tengo que ver qué quiere, si es inmenso hacerme inmenso, si es agua hacerme agua, huir aquí no vale, escribir es la única regla, el único juego hasta que amaine la tormenta, hasta que cese el ritmo, el huracán, yo bailo hasta que se acabe la música y vuelva la paz, el sosiego, hasta que nada me vuelva a importar, otra vez, ni lo más mínimo.
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