viernes, 21 de enero de 2011

BUSCAR Y ELEGIR


No sé quién soy ni qué hago aquí, lo cierto es que no sé nada. Estoy perdido, esto lo sé, y sé también que es tarde.

¡Dios, si yo fuera un poco más imbécil, si pudiera ser otra vez el niño aquel, si no me hubieran soltado nunca en el bosque!


Porque siempre no fui así, lo recuerdo, hubo un tiempo en que el mundo estaba encantado, un tiempo donde yo era el ombligo de todo, donde todo giraba alrededor mía y todo eran lunas dándome vueltas, recordadme, estrellas, cielos, el sol de siempre, todo pendía de un hilo atado a mí, el universo todo se acordonaba en mi ombligo.

Luego vino el desencanto, y vino porque vi la mentira, la manipulación, los intereses mezquinos. Y tuve que recurrir al orden, puse a cada cosa en su sitio, a cada uno en el suyo, me convencí de que había un sitio, de que las cosas eran cosas, de que había un lugar en el mundo.

¡Pobre otra vez de mí, pobre otra vez del hombre!


La razón era también mentira, caí de nuevo al abismo: no sé quién soy, no sé quién es éste ni qué hace aquí, no lo conozco de nada. No sé por qué se despierta y toma el café con leche como a mí me gusta, por qué yo tengo que ser él si apenas lo conozco de oídas, por qué me obligo a buscar y elegir, a buscar quién soy, a elegir una y otra vez quién seré yo, quién soy.

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