sábado, 9 de abril de 2011

LAS LLAVES COMO QUE NO


He mirado en todos lados, he vuelto del revés la casa y las llaves no aparecen, es como si se las hubiera tragado el piso. Abrí la puerta de abajo, miré si había cartas por los suelos y todas eran del banco y para el vecino, al vecino lo han cogido bien de dónde te cogen y me alegré de que a nosotros no, y subí las escaleras. Hasta ahí bien, hasta ahí tenía las llaves porque abrí la puerta de arriba, porque como veis estoy dentro y llevo toda la tarde aquí, al principio leyendo un poco y luego después buscándolas, más de media tarde revolviéndolo todo y nada.

No digáis que me las dejé puestas porque no, porque vosotras habéis entrado y porque fue lo primero que se me ocurrió, que las llaves estuvieran puestas en su sitio, encajadas en su lugar en el mundo.

He mirado en tu cuarto, Alessia, y he mirado en el tuyo, Sara, he mirado en vuestras habitaciones a pesar de que no recuerdo haber estado en ellas, imaginaos, haceos una imagen de hasta dónde he buscado: no ha habido cajón que se me resista.

Ahora sé donde está todo, hasta las cosas más olvidadas sé dónde están, lo he encontrado todo menos las llaves, no me explico esta caraja pero están aquí, en casa, seguro, de eso no tengo dudas.

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