jueves, 11 de noviembre de 2010

¿QUIÉN NOS HABRÁ MATADO?


Paco Muñoz hablaba de la violencia, cruzaba con sus palabras a un mundo desconocido, y con sus palabras también lo traía hasta nosotros, nos lo enseñaba. Lo que hacía era fácil. Tan sólo abría la puerta de un cuarto oscuro, encendía la luz, y nos invitaba a pasar. La luz eran sus palabras, claro.

—Vemos tanta violencia por tantos lados —dijo—, porque nos estamos rebelando contra ella.

Y decía esto porque pregonaba un mundo sin violencia, un mundo donde las grandes cosas sólo se sostienen en cosas pequeñas, y cosas pequeñas como hacer cola en la frutería, o ponerse de acuerdo para salir esta noche, son cosas donde hay conflictos, de acuerdo, pero conflictos resueltos sin sangre ni hostias, sin violencia.

Fue curioso, porque se encendía un mundo que todos dábamos por muerto, y descubríamos en la conversación que el mundo estaba vivo: los muertos éramos nosotros.

Sin duda un buen comienzo. Porque mientras algunos se preocuparon de saber quién nos había matado, otros habíamos ya resucitado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario