Yo y mi cama nos llevamos de maravilla, nos abrazamos deliciosamente a lo largo de las noches, y descansamos ella de mí y yo de ella a lo largo de los días.
Aunque en verdad no siempre es así. Porque los días de sol a sol sin vernos hay veces que se nos hacen duros, demasiado agotadores como para esperar y vernos a la noche.
Es por eso que, si hay veces en que nos echamos mucho de menos, pues mi cama y yo nos echamos una siesta, compartimos al mediodía unos pocos sueños y habitación y unos minutos de descanso, y así las horas que se abren entre nuestros días y nuestras noches se hacen más llevaderas, más deliciosas.
Porque si se nos olvida durante el día que la vida son nuestros sueños, como que algo se nos oscurece, algo se nos apaga y nos ponemos en manos de otras manos.
Y nos hacemos juguetes de un destino que no es el nuestro.

Magníficos textos, Rafa. Ojalá alguien vea tu potencial de escritor y llegues a publicar sobre papel...
ResponderEliminarMe llamo José Antonio. Nos conocimos en noviembre pasado, en Madrid, un sábado a la hora del almuerzo, en un restaurante próximo a la librería "Estudio en Escarlata". Yo acababa de presentar ahí mi libro y estuvimos dialogando brevemente sobre publicar y nos dimos a conocer como gente nacidos en la misma tierra, al menos en la misma provincia. Me diste el fanzine "La Perla Negra"...
Espero que te vaya muy bien.